

Hechando mano a todas las manos posibles! sintiendo, creando, haciendo y revolucionando el mundo
Este trabajo esta basado en los registros de meta-datos (datos digitales que pueden ser representados en formatos gráficos: Códigos, números, coordenadas, características, colores distintivos, etc.) OFICIALES, vale decir, recolectados por organismos reconocidos por el Estado, y en su defecto entregados por las mismas compañías transnacionales en cuestión. De manera que nada aquí es ficción.
En parte la mayoría de los datos están en la Internet, pero son solo eso... datos, y lo que es peor meta-datos, por lo que sin una interpretación objetiva son solo un cúmulo inofensivo de información.
Al referirnos a una interpretación objetiva, queremos decir simplemente que se puede ver estos datos en mezclas y comparaciones que nos permitan responder consultas específicas, por ejemplo: Ver datos de coordenadas geotérmicas y sitios RAMSAR sobre una imagen satelital de Tarapacá.
Pero no es nuestro caso, ya que tales datos son contrastados con datos jurídicos, o mejor dicho leyes y tratados internacionales, el derecho.
Esta cartografía o mapita, nos permite además ya no ir a cada una de nuestras comunidades solo con papeles y coordenadas, además de la evidente convicción, para nosotr@s que accedemos a los datos, de la amenaza que significa la minería desde toda perspectiva para la frágil vida regional.
Además están indicadas las fuentes desde donde fueron extraídos los meta-datos y datos.
Mis compañer@s de arqueología voluntari@s y el equipo del Museo Regional ya están trabajando, saludo a todos y me preparo lentamente mientras observo el escenario masivo de la vida detenida en el olvido, la ausencia de todo rito mortuorio y la última muerte del individuo, cuando muere la vida en la memoria para yacer en la fosa.
Pienso… aun se vive en el cementerio cuando los deudos extienden la vida del individuo inerte a través del rito de conservarlo, en la fosa en cambio, silenciosamente en las fauces calladas debe, tal vez, doler el abandono y la extirpación de la última posibilidad de vida, la memoria.
Busco donde trabajar, el resto del equipo minuciosamente han comenzado sus diálogos silenciosos con aquellos que pueden decir, contando desde tiempos lejanos su historia tatuada en sus rostros, escrita en sus cuerpos , calada en sus huesos.
Camino, bordeo el yacimiento, la fosa es amplia, las murallas de concreto semienterradas semielevadas, rudamente contienen el rebalse de los olvidados, prisión post mortem. Me ubico entre tablones elevados para el trafico sobre el área de exhumación, y me dispongo a escuchar buscando diálogos desde el pasado detenido, silencios desperdigados en fragmentos de cuerpos que ya no, solo dicen aquí estamos. De pronto… un hombre adulto se presenta… su rostro seco, su barba recortada a navaja, sus mostachos largos… sacudo el tiempo aprisionado… luego… de su traje de sastrería quitó el salitroso olvido recobrando sus alegres colores verdes gruesos, almidonados, de alguna esperanza silenciada… le pregunto en silencio a través de mis ojos, que tiempos se llevó consigo, y silencioso rompió en estrepitoso grito:
“a balazos y hoja fría callaron nuestro justo pedido”.
…En su pecho y su cabeza esta grabada la ley del “buen gobierno”, dos impactos terribles, la impronta de su destino, de ellos salían innegables verdades por un siglo negadas.
A veces escapo a esos trozos de barrios
Que han quedado en silencio salvados de la modernidad,
Y me veo pendejo jugando a la pelota en medio de la tierra y el sol de media tarde,
Casi se escucha el tumbo reventar lejos en la playa,
Y el cuerno del heladero... el chupete helado!
El barquillo, barquillo.
Y el pan de leche y luna
La lakita del afilador de cuchillos
O los cascos de la leche de burra...
Algun loco... conocido... bailando en la esquina...
Un chinchinero furtivo
O la suerte de una cofradía ensayando su devoción...
Pienso que me llamarían a tomar once
Y el amargo de la aceituna en el batido
A veces sueño el olor de la pesquera
Y la ola reventando en el oído
A veces despierto con el silencio de la noche y el miedo del maremoto
Y recuerdo que estoy soñando
Y me digo a mi mismo... Duerme, duerme...
Como todo Iquiqueño...